Papantla con nuevo alcalde.
Por Gabriel Yorio González
Papantla tiene nuevo alcalde y el totonacapan nuevo diputado local, los candidatos priístas prácticamente arrasaron en la votación del 2 de septiembre y a partir de este momento comienza un nuevo ciclo político en el ayuntamiento. Durante los siguientes tres años la ciudadanía evaluará el voto de confianza que les otorgó a los candidatos priístas.
Papantla experimentó un nuevo posicionamiento de fuerzas políticas. Guillermo López dio batalla suficiente para situar al PT en segundo lugar pero no para ganar la alcaldía, mientras que el PRD cayó a tercer lugar. El caso lamentable es el PAN, que después de ser el partido en el poder, gracias a Martín Rizo y a Bonifacio Castillo, se situó en la cuarta posición dando una calificación reprobatoria dos de los peores alcaldes que ha tenido Papantla.
Hay que recordar que Martín Rizo ganó la alcaldía de Papantla pero nunca dimensionó la responsabilidad que obtenía. El ayuntamiento lo ganó de rebote y gracias al apoyo de Alfredo Ramirez del PRD. Sin embargo, Rizo no estaba preparado para gobernar.
Sin ninguna experiencia en la administración pública intentó iniciar una carrera política y ocupó puestos en la sociedad civil que le permitieran figurar, de ahí la inexperiencia que reflejó durante toda su administración. Ya como alcalde no supo capitalizar el capital político que le fue regalado. En lugar de fortalecer al PAN lo debilitó (algo que se esperaba ya que él siempre se dijo priísta), se menciona que metió a toda su familia a la nómina y que comenzó a hablar mal del gobernador. Sus exabruptos contra el gobernador provocaron la animadversión de éste.
Hay que reconocer que no todo fue malo en su administración. Su único logro fue la denominación de Pueblo Mágico para la ciudad de Papantla, con lo cual se obtendrán recursos para la mejora de la imagen urbana, aunque al día de hoy no se nota ningún cambio. Sin embargo, si cometió todos los errores clásicos de los políticos, como hacer obra en el último año creyendo que así convencería a los ciudadanos de que estaba trabajando. De igual manera, cometió el error de privilegiar las negociaciones y las relaciones con otros políticos y ponerse en contra del pueblo, lo que le ha ganado el repudio de muchas comunidades, donde inclusive llegó a retar a golpes a los agentes municipales.
Hoy Rizo es el alcalde saliente y el alcalde electo, Francisco Herrera, es el foco de atención. Olvidó que el puesto dura solamente tres años. Si tiene la intención de competir por la Diputación Federal dentro de un año y medio tendrá que gastar en publicidad para poder mejorar y cambiar su mala imagen. Por supuesto su salario de alcalde no le alcanzaría para lograr tal cosa.
Martín Rizo dejó muchos pendientes. A la fecha no se sabe exactamente en qué se gastaron los 580 millones de presupuesto que tiene asignados Papantla por tres años. De hecho, uno de los grandes pendientes de Rizo fue la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos, así como de la nómina del ayuntamiento. Por el contrario, incentivó las actividades de corruptas de pedir dinero para todo trámite en el ayuntamiento. Inclusive, cayó en la loquera tipo “La Ley de Herodes” y comenzó a inventar impuestos cobrando 5 mil pesos por cada espectáculo que se intentaba traer a Papantla.
Martín Rizo enfrenta una gran deuda moral con los habitantes del ayuntamiento. Durante más de 30 años Papantla ha estado hundido en un letargo económico y político ocasionado por gobernantes improvisados sin preparación. Lejos de avanzar en estos tres años se retrocedió, no hubo ninguna mejora en la provisión de servicios públicos, tampoco mejoró la calidad de los ya existentes, ni hubo un programa de bacheo responsable que no pasara de ser una mera representación para calmar a la ciudadanía.
Un gran trabajo espera a Francisco Herrera, quien enfrenta la gran labor de corregir no sólo lo que Rizo no trabajó ni atendió en tres años, también el gran rezago en infraestructura y servicios públicos en que se ha mantenido el ayuntamiento de Papantla ocasionado por presidentes municipales improvisados. Tres años son pocos, pero esperemos que Herrera comience a atender las necesidades del municipio que durante mucho tiempo han sido ignoradas.