PEQUEÑAS TURBULENCIAS ECONÓMICAS
Por Gabriel Yorio González
Con el objetivo de rendir cuentas a los mexicanos durante sus primeros días de gobierno, Felipe Calderón confió demasiado en la supuesta paz económica heredada por Vicente Fox y enfocó sus esfuerzos a la seguridad y justicia social, mientras un alza repentina en los precios de algunos productos golpeó el bolsillo de los mexicanos recordando que el tema económico también importa.
El alza en los precios de las tortillas, el costo del maíz, las casetas de peajes y los combustibles, prácticamente pulverizaron el aumento al salario mínimo y provocaron en la población el sentimiento de una pequeña turbulencia económica.
Aunado a lo anterior, la creación de empleos seguirá siendo uno de los principales problema a resolver durante este año. La posibilidad latente de una desaceleración en los Estados Unidos implicará mayores niveles de desempleo en nuestro país y es que también la economía mexicana ya comienza a enviar señales de una desaceleración. Por ejemplo, la industria automotriz ha comenzado a mostrar crecimientos negativos, mientras que el indicador IMEF Manufacturero mostró una disminución en diciembre en sus componentes de nuevos pedidos, en el de producción y, especialmente, en el de empleo.
Los niveles de desempleo están alcanzando los niveles más altos que se han tenido en los últimos seis años. En particular, en los últimos seis meses el desempleo ha mantenido una tendencia alcista, colocando el tema del empleo como el principal reto de la nueva administración.
Mientras tanto, el Gobierno Federal en su afán de ganar la aceptación de los mexicanos mantiene una estrategia mediática pero no resuelve los problemas de fondo. El desabasto y especulación del maíz hicieron de lado el supuesto pacto para controlar el precio de la tortilla y el precio se mantuvo alto.
El pacto sólo sirvió para crear una competencia desleal entre las grandes empresas fabricantes de harina de maíz y las tortillerías pequeñas. Esto sucede porque a las grandes empresas, quienes tienen una mayor capacidad de producción, se les fijó un precio de garantía, mientras que las tortillerías pequeñas e independientes no pueden competir por su pequeña capacidad de producción relativa ya que tienen que enfrentar el problema del desabasto, provocando que el precio de las tortillerías independientes sea alto comparado con las tortillas “baratas” que producen las grandes empresas.
Sin duda, el alza en precios y el tema del desempleo seguirá siendo un dolor de cabeza para la nueva administración.
Gabriel Yorio González es economista del Tec de Monterrey y Maestro en Ciencias Económicas de El Colegio de México. Analista Económico y Servidor Público.
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